Alejandro Rodríguez González, investigador principal del proyecto, y Francisco José Pérez Torrado han participado en una reciente campaña de campo en las vertientes chilena y argentina de los complejos volcánicos del Nevado Ojos del Salado (considerado el volcán más alto del mundo) y Nevado Tres Cruces, en la cordillera de Los Andes. Ambos investigadores pertenecen al grupo GEOVOL, del Instituto Universitario de Estudios Ambientales y Recursos Naturales (iUNAT), y junto a ellos también trabaja en este proyecto María del Carmen Cabrera Santana, quien no pudo desplazarse en esta ocasión.
En el transcurso de esta campaña se han podido identificar y muestrear diferentes tipos de depósitos piroclásticos, material vegetal carbonizado y materiales del suelo previo a la erupción que estaban sepultados por los restos volcánicos, elementos con los que se podrá datar y localizar de forma precisa una gran erupción que tuvo lugar en la zona hace aproximadamente 1.300 años, según se ha podido estimar por los restos arqueológicos situados en el lado argentino, cubiertos por cenizas provenientes de esta erupción.
Con estos datos, los investigadores pueden profundizar en el estudio de las consecuencias que este episodio volcánico de gran magnitud debió tener para la región, tanto a nivel medioambiental como climático, entre otros. Para los arqueólogos, por ejemplo, es muy importante conocer la edad de la erupción porque, de esta manera, acotan de forma más exacta lo que tuvo que ocurrir en sitios arqueológicos de la misma región, algunos distantes centenares de kilómetros entre sí.
Los investigadores de la ULPGC también destacan que los avances en el conocimiento geológico y volcanológico de una zona son útiles para entender los de otra, por lo que el método de trabajo de campo y laboratorio, así como las conclusiones que se extraigan del material muestreado en Nevado Tres Cruces, pueden ayudar a comprender mejor los procesos eruptivos que han tenido lugar en el Holoceno en Canarias. Aunque éstos han sido relativamente poco explosivos, sobre todo comparados con la potencia de la erupción del Nevado, y con materiales de diferente composición química, el conocimiento y metodologías desarrollados en esta campaña son de plena aplicación en las Islas. Por ello, este trabajo se alinea con las prioridades de la Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3) de Canarias, contribuyendo a la prevención y gestión de riesgos naturales mediante avances científicos y el desarrollo de nuevas herramientas para la evaluación del riesgo volcánico. Asimismo, fomenta la investigación científica y la colaboración internacional en estudios volcánicos, fortaleciendo la formación de investigadores en metodologías avanzadas de estudio geológico y gestión de riesgos.
La campaña, que tuvo lugar entre enero y febrero de este año, contó con la participación del Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC), el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (SERNAGEOMIN) y la Universidad de Buenos Aires – CONICET; esta expedición se enmarca dentro del proyecto de investigación “El extremo sur de la zona volcánica central de Los Andes: un laboratorio natural para reconstruir el impacto de grandes erupciones explosivas del Holoceno” (NEVA2), financiado por la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias.